México: Desaparece una persona cada dos horas

En México desaparece una persona cada dos horas. Esta terrible información fue dada a conocer por Daniela Pastrana, coordinadora de la red Periodistas de Pie, que se juegan la vida cotidianamente para informar las atrocidades que se están cometiendo contra la sociedad civil.



La denuncia de estos valerosos colegas, se amplificó gracias a la difusión que le dio Carmen Aristegui, la figura más importante del periodismo mexicano, a la que siguen -por fortuna-millones de personas. A pesar de su popularidad y de conducir un programa diario en CNN, el amor a la verdad ha tenido consecuencias inquietantes para la propia Aristegui: hace poco los "desconocidos de siempre" ingresaron ilegalmente a sus oficinas para secuestrar datos en las computadoras de la informadora y más recientemente circuló un rumor siniestro: fuentes anónimas echaron a correr la versión de que Carmen había sido asesinada. ¿Una advertencia? ¿Una clásica maniobra de los servicios para ir acostumbrando a la idea de un magnicidio? Sea lo que sea, es gravísimo, porque en México, desde 2006, desde que el ex presidente Felipe Calderón desató su calamitosa guerra contra el narcotráfico, han asesinado con total impunidad a cuarenta y seis periodistas mientras desaparecían a 30 mil mexicanos. 

A diferencia del periodismo servil y deshonesto, que impera en la mayoría de nuestras "democracias", los colegas mexicanos se la siguen jugando todos los días. Personajes como Mario Vargas Llosa, empeñados en denunciar de manera consuetudinaria a Venezuela por encarcelar al líder opositor Leopoldo López, no han dicho una sola palabra sobre la matanza generalizada de periodistas en México. Matanza que torna más peligrosa nuestra profesión en ese país que en Siria o en Irak.

Los Periodistas de a Pie prometen difundir dos entregas sobre una tragedia que los argentinos conocemos en carne propia: la búsqueda desesperada de los familiares.

En México hay Madres Coraje, como María Herrera, que tiene cuatro hijos desaparecidos. María, que en su momento encaró al propio presidente Calderón, no tiene dudas sobre la autoría de los secuestros: "nos hemos visto en la necesidad de buscar lo que el gobierno no quiere encontrar".

Ni el gobierno ni Big Brother, por supuesto. Otro sector violentamente perseguido es el de los defensores del medioambiente que padeció 303 ataques contra activistas, que fueron desde la amenaza y la persecución judicial hasta el crimen, como ocurrió el 14 de enero pasado con Isidro Baldenegro López, a quien asesinaron por defender el bosque comunal de Colorados de la Virgen, en la Sierra Tarahumara.

Esta violencia tiene autores conocidos: preferentemente los grandes contratistas de obras públicas y, por supuesto, nuestra viejas conocidas: las mineras.

En eso, México no es una excepción: en 2015 fueron asesinados en el mundo 185 ambientalistas. Brasil encabezó la lista con 50 asesinatos.

Big Brother, como se ve no solo espía, mata. Y espía, precisamente, para matar.

Miguel Bonasso







 

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